Yo pensaba que al volver a casa todo iba a ser relax y vacaciones. Pero como mi madre que tiene ese humor que a mí tanto me gusta, me dijo que sería una buena idea que preparara la cena de Navidad. Lo bueno es que no fuimos muchos…
A parte de entrantes variados, el plato fuerte fueros unos solomillos de buey con salsa de queso azul (muy afamada en Donostia). Y como hice fotoreportaje pues paso a detallar la receta.
Para la salsa, necesitamos queso azul, mantequilla y nata (si es la de la foto mejor), y un poco de pimienta.

En un cazo pequeño ponemos un poco de mantequilla y esperamos a que se funda.

Calculamos tres cuartos de cuña del queso (2, 3 personas) y lo mezclamos con la mantequilla en la olla. Si te pasas con el queso no importa, la salsa no sabe fuerte. Removemos a fuego fuerte hasta que se funde el queso.


Cuando esté bien fundido mezclamos la nata, removemos para que se mezcle bien y añadimos pimienta al gusto. Dejamos reposar a fuego muy suave unos 10 minutos.

Mientras reduce la salsa, en una plancha freimos los solomillos con una gotita de aceite. Tienen que quedar jugosos, así que unos minutos por cada lado con la plancha al máximo es suficiente.

Para acompañar podemos poner en la plancha unos tomates cortados en mitades, y freímos unas patatas en daditos para luego poder mojar en la salsa.

Ahora sólo queda montar el plato y servir en la mesa rápido porque todo tiene que llegar caliente a la boca de nuestros invitados.

¡Sencillo y resultón!
Y cuando termina la cena, nos comemos el postre, el café. Después de todo esto vienen las copitas. Si vosotros sois roneros os voy a presentar la copa máxima, también por pasos:
Necesitamos un vaso de sidra con tres o cuatro piedras de hielo.

Un buen ron.

Cortamos una mandarina por la mitad y la exprimimos en el vaso.


Hechamos el ron en la mandarina, movemos con una cucharilla para que se mezcle bien y añadimos la coca cola (no queda bien con ninguna otra bebida). Y bebemos ¿no?


Os aseguro que esta demasiado buena y que vais a ser capaces de beber todo el ron que no habéis bebido en vuestra vida.
Con esto ya tenemos finalizada la noche, la parte de la cena. Después de las copas cada uno ya tira para su territorio, bailoteo, ligoteo, ver la tele. En mi caso, partida de parchís con apuestas y todo. La gran ganadora de la noche, mi abuela.

Y vosotros, ¿qué hacéis después de las copas?
¡Feliz Navidad amigos!





















Si hubiéramos sido un retiro espiritual de católicos, habríamos batido todos los records, y todas las papeletas para ir al infierno de cabeza.



















Me dicen...