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Jul
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Pequeña historia

En el Oso y el Madroño a las 5 y media. ¿Qué clase de persona queda a esa hora en pleno junio? Madrid es peligroso en estas fechas, y si tuviera treinta años más mi vida correría peligro. Pero sólo a Ella se le habría ocurrido ese lugar y esa hora. Hace ya tiempo que las cosas que le digo entran en su cabeza como un rayo descarriado, y salen tan rápido como han entrado, buscando otro sitio más placentero donde poder esconderse. A estas alturas discutir por un lugar y una hora ya no nos lleva a ninguna parte. Además sabía que quería que la acompañase de tiendas. El tiempo se consume deprisa cuando hay tiendas, y de ahí el porqué de quedar tan pronto. Las mujeres siempre esperan que nosotros hagamos ese tipo de cosas. Incondicionalmente, por supuesto. En el fondo las adoramos.

Antes que nada hay que hablar de Ella. Guillermo nos presentó. De hecho la presentó como su novia, y pese a ser amigo mío, ese fue el día que me enteré de su relación. Desde el primer momento supe que Ella era demasiado para mi amigo. Pero pobre Guillermo. Sé que soy duro con él, pero admitámoslo, un chico que se peina a raya a estas alturas del siglo no puede aspirar a mucho. Y Ella era aspirar a mucho. Como si a un Seicientos le pusieras el motor de un reactor. El primer vistazo era favorable, y se notaba que Guillermo la presentaba como un trofeo. “Mi trofeo” pensaría… Y no era para menos. Físicamente era delgada, morena de piel y de cabello. Ojos grandes y pardos, y una mirada que parecía penetrar en los pensamientos de sus víctimas. El pelo, negro como carbón, le caía sobre sus hombros en forma de los mejores bucles que había visto en mi vida. Más tarde descubrí que ese efecto se consigue con cierta espuma para moldear cabellos. Y es que antes de conocerla, no es que fuera nulo para las mujeres, pero sí parco en conocimientos. Siempre había estado soltero, y mi record (aún sin batir) había sido los 3 meses de verano que pasé en mi pueblo con una chica holandesa. Fue monótono, y de ése recuerdo me quedan las mismas ganas para iniciar nuevas relaciones. Osea ninguna.

Ella sabía encandilar a los hombres. Simplemente les miraba, y se mordisqueaba el labio inferior con unos dientes blancos como folios recién sacados de la fábrica. Esa noche, Ella salió de la fiesta con unos cuantos números de telefonos y direcciones de e-mail, que al parecer le interesaban más que su novio. Yo sabía que la relación con mi amigo duraría como mucho unos meses. La verdad es que estaba muy equivocado, porque a la semana me enteré de lo que todo el mundo se temía. Claro que no por mi amigo, que como ya bien sabéis, no es un hombre de contar intimidades.

Cierto jueves de Marzo me invitaron a la típica fiesta universitaria, en el típico pub de Madrid abarrotado de jóvenes borrachos con poco que perder salvo unos cuantos euros. Yo empecé periodismo, pero lo dejé por mi trabajo, y porque siempre me ha aburrido mucho estudiar. Aún conservo amigos que siguen en la carrera y que me avisan de eventos como éste. Al entrar en el local, una ola de calor se abalanzó sobre mí como un guepardo hambriento. Una vez el cuerpo acostumbrado tuve que ir acostumbrando pulmones y oídos para poder quedarme allí. No fue difícil porque en cierto modo estoy acostumbrado a este tipo de ambientes. Saludando y saludando llego a una pareja del fondo que parece contarse chistes. Siempre me ha parecido curioso el intentar hacer reír a una mujer en una discoteca. Lo que yo no sabía es que esa mujer era Ella. Aunque tuvo que ser Ella la que me refrescara la memoria. Siempre he dicho que la gente que da los dos besos bien, luego sabe hasta latín sin hablarlo. Creo que además es matemático, y creo que no falla. Ella sabía darlos. Daba la impresión de que después de que te saludara, se te iba a quedar una marca impresa de sus labios en tus mejillas para toda la vida.

El saludo fue cariñoso, creo que propiciado por el cubata que alojaba en sus manos. Charlamos animadamente en ése ambiente hostil, hasta que sugerí (sin maldad alguna) ir a otro sitio a seguir hablando de banalidades. Ése fue el principio de mi fin. Ella hizo todo lo que pudo para que cayera en sus redes, y yo que soy chico fácil, a los diez minutos de allí ya estabamos de camino a mi piso.

El primer beso. El primero fue como una explosión. No había sentido tanto con un beso ni cuando he estado enamorado (aunque ahora me pregunto, ¿había estado enamorado?). De lo demás diré lo justo, ya que no me gusta airear intimidades amatorias de personas físicas.

Todo empezó como un juego. Como el escondite inglés. Pero moviendo las manos, y sobre todo los pies. Mi amigo la seguía queriendo. De hecho sigue queriendola en silencio, y sigue sufriendo sin consuelo. -Para éso- le dije hace poco- no hay Hemoal que valga-. Pero al principio lo mantuvimos en secreto por respeto, todavía no se muy bien hacia quién. Aunque se hizo inevitable que todo el mundo lo supiera, y eso que yo no la presentaba como un trofeo, quizá porque pensaba que era perfecta para mí. Simplemente Ella es maravillosa.

Han pasado tres meses (¿se acuerdan de mi record?), y todo es monotonía. Hoy había juntado el valor para decirselo. Es curioso como los sentimientos cambian en unos meses. Meses es una unidad de tiempo insignificante, y sin embargo a veces los segundos se hacen eternos. Eso sólo lo consigue el amor y la cola del abono transportes. Me parece que hoy no es un buen día para decirle nada. Ella ha aprobado todas, y está feliz. ¿Quién me he creido? ¿Quién soy yo para ir destrozando felicidades en la vida de la gente?

Unos rizos negros me sacan de mis pensamientos:

– Hola

– Llegas tarde…

[segunda parte]

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16 Responses to “Pequeña historia”


  1. 1 Paula
    19 julio, 2007 en 11:35 am

    Todo esta muy bien, y es muy bonito pero yo creo que estuvo mal lo que le hicisteis a Guillermo, aunque llevase la raya a un lado… y no es por ser dura pero esa última pregunta de ¿Quién soy yo para ir destrozando felicidades en la vida de la gente? No crees que la de Guillermo la destrozasteis un poco? porque si todavía sigue pensando en ella… que yo no digo que no estes con ella por él, ni mucho menos, si no que podíais haberlo hablado con él antes de estar juntos a escondidas, es decir, haberlo hecho de otra manera. Yo creo que es lo que habría hecho, pero claro, nunca me he visto en esa situación, así que tampoco lo sé muy bien.

    Un beso

  2. 2 floresypedruscos
    19 julio, 2007 en 11:42 am

    Pobre Guillermo… a todos nos ha tocado sentirnos un poco Guillermos alguna vez. Desde el otro punto de vista ya es distinto, porque te lo buscas tú, y lo llevas como quieres, mejor o peoe, haciendo más daño o menos daño. Pero al pobre Guillermo le cayó todo encima…

  3. 19 julio, 2007 en 11:46 am

    No es tan pequeña esta historia, eh??? 😉 Qué se ha convertido en rutina? en monotonía?? Una relación en tan solo 3 meses??? Mal asunto… Qué falta? Qué falla? Qué sobra?? De qué te has cansado??? Son preguntas que todos nos hacemos en determinados momentos en los que pensamos que algo ya no nos aporta todo lo que antes nos hace inmensamente felices… Las relaciones son bastante complicadas y tan sencillas como uno las quiera hacer… De todo se aprende, con todo se crece… Imagino que REFLEXIONAR sobre ello es lo que tú haces cada día… Espero que encuentres las respuestas y que ello de aporte SERENIDAD. Un beso.

  4. 4 dokomho
    19 julio, 2007 en 12:28 pm

    Que gran historia.

    Tengo que reconocer que me reconozco en tu amigo Guillermo. Por lo demas si la chica es la mitad de especial que como nos la describes creo que aún siendo una puñalada a tu amigo has hecho lo correcto estás oportunidades nunca sabes volveran a suceder.

    Y luego vendrá la tan temida pregunta… ¿Y si…?

    Las relaciones personales son un gran misterio para mi, como diría Julius :

    “Cuanto más conozco a las personas más quiero a mi perro”

  5. 19 julio, 2007 en 1:09 pm

    empezaste periodismo?? lo dejaste x tu trabajo?? jajajaja

    has puesto esta historia en el momento justo en el q yo la estoy viviendo…lo siento x guillermo…

  6. 19 julio, 2007 en 1:53 pm

    para todos: Obviáis la parte en la que Ella deja a Guillermo?? Jajajaja, el protagonista de esta historia no hace nada malo… [por cierto, esta historia es ficción 😉 ]

    Noemí Bueno la historia tampoco es tan larga… Se lee rapidito. Igual hay segundo capítulo, aunque de momento así esta genial, con final abierto… jajaja

    dokomho como ha dicho flores y pedruscos, todos nos hemos sentido alguna vez como Guillermo.

    Es curioso, uno casi no habla de Guillermo y resulta que es el personaje que mas simpatía despierta, y con el que más gente se identifica. ¿Tan mal va el amor?

    elenaaa Es una historia contada en primera persona…

    ¿Tú la estás viviendo como quién? ¿Cómo Guillermo? ¿Cómo Él? ¿O cómo Ella?

  7. 7 dokomho
    19 julio, 2007 en 3:57 pm

    es ficción???? maldita sea estas jugando con nuestros sentimientos

    jajajajaja

  8. 19 julio, 2007 en 5:13 pm

    La ficción siempre tiene algo de realidad ¿no?

  9. 19 julio, 2007 en 8:14 pm

    Justo te iba a preguntar si era realidad o ficción! No sé porqué me daba la sensación de que no era verdad, o no al 100% o no tuya….más que nada porque pensaba: Pobre chica, igual te lee el blog, no? Igual le chafas el día de las buenas notas… 😛

  10. 19 julio, 2007 en 9:20 pm

    Nada, nada. Todo ficción y sacado de mi cabeza…

  11. 19 julio, 2007 en 10:03 pm

    Ay el Nano qué creativo nos ha salido… pero por favor, empieza a comportarte como un tío de tu edad y cuando te aburras pues juega a la WII, menéatela un rato… lo normal vamos.

  12. 19 julio, 2007 en 10:11 pm

    Me ha gustado mucho este relato…pero me ha dado pena de Guillermo ¿quién no le ha tocado la parte más agridulce de la historia alguna vez?. Quiero leer la segunda parte, escribes realmente bien, me ha entretenido y de hecho pensaba que era todo verdad. Me da bastante pena pensar que en tres meses te puedes cansar de alguien, ays que complicadas son las relaciones personales, pero a la vez que gratificantes. Es bastante real, cuando una persona quiere dejar a otra le da igual que le hayan dado las notas, que se haya muerto su tía o que estén a punto de echarle del trabajo, así que al menos tu personaje tenía un poco de sensibilidad 😉

  13. 19 julio, 2007 en 10:22 pm

    ERU pero si eso hago, pero claro 12 horas meneándotela como que no debe de ser muy sano… En mis ratos libres escribo.

    Meli Muchas gracias! Igual sigo publicando relatitos así cortos, aunque no sé si tendrán los mismos protagonistas, o serán las mismas historias…

    Si te digo la verdad, no se muy bien como continuar esta historia…

  14. 20 julio, 2007 en 1:28 am

    la estoy viviendo como la chica, aunq no sea exactamente igual…ni yo tenga el pelo negro, los ojos pardos, ni sea morena de piel…ni el trofeo de nadie XD

    a ver si acaba bien la historia 🙂


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