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Jul
07

Segunda parte (pequeña historia)

[primera parte]

Conocí a Guillermo en una etapa extraña de mi vida. Etapa en la que no quería conocer a nadie. Después de salir de una relación no se puede una sumergir en otra. Eso es lo que pensaba. El pobre no hacía más que tirarme los trastos de una forma ya descarada. Tras semanas de galanteos por mensajes y por messenger decidí darle una oportunidad. De estas veces que piensas imagínate que sale bien, igual es el hombre de mi vida. Sin estar enamorada me aventuré a conocerle mejor. He de decir que me hacía sentir como una reina. Todos los días me obsequiaba con unas palabras bonitas, un piropo, incluso algún poema. A los tres días ya estaba cansada de ser “lo mejor que le había pasado en la vida”. Nunca he podido comprender como álguien se puede enamorar de otra persona tan rápido. Aunque yo creo que Guillermo siempre ha sido así. Pobre, ahora que lo pienso, creo que le rompí el corazón. Pero ¿quién no ha roto un corazón alguna vez?

A veces era demasiado plasta. Quería verme a todas horas. ¡Con lo independiente que soy yo! Llegó un momento en que noté que no era para mi. Sabía que no duraría más de una semana. Pero lo que no sabía era como abordar la situación. Conociéndole seguro que se ponía a llorar en la misma acera, mientras de rodillas me suplicaría que no le dejara. Ridículo ¿verdad? Además Guillermo ya tiene una edad… Nunca me gustó su peinado a raya. Pero la verdad es que tiene unos ojos azules preciosos. Ahora que pienso, no sé tan si quiera qué le ví. Quizá ví un futuro padre para mis hijos. Guillermo tiene pinta de padre de familia.

Un día me habló de ir a una fiesta. Ni ganas tenía, pero me convenció por ruegos y porque me quería presentar a sus amigos. – Pero, ¿tienes amigos? – Le dije. Nunca me había hablado de ellos, aunque Guillermo ese día me dijo que tenía muchos. Ya sólo por éso, merecía la pena ir a la fiesta.

Fuimos a casa de uno de sus amigos ricos, que resulta que sus papás estaban de viaje, y organizaba una de sus “famosas fiestas”. No me acuerdo muy bien de la casa, no me acuerdo muy bien de sus amigos, salvo de Él. Me lo presentó casi como su mejor amigo, pero Él puso una extraña mueca al verme. Debía estar sorprendido de que fuera guapa. De lo que sí se sorpendió fue de que acompañara a su amigo. Quizá pensó que sería demasiado para su amigo. Me saludó, me miró el escote y se fue a rellenarse la copa. Simplemente desapareció. Y yo me quedé con Guillermo (que me enséñaba a sus amigos como un mono de feria) y con el recuerdo de esos ojos marrones que me habían mirado de arriba a abajo unos minutos antes.

Tonteé con todos sus amigos, esperando que Él se diera cuenta. Necesitaba que me volviera a mirar, necesitaba sentir esa mirada cálida de los que miran ocultando secretos. En ese momento me dí cuenta de lo absurdo de mi relación con Guillermo, de que no podría volver a besarle igual, ni si quiera a hablarle igual que como lo había hecho hasta entonces. Guillermo me gustaba, me trataba bien, pero no era suficiente. Sentía más en una mirada de Él que en mil besos de Guillermo. Sentía que quería mil besos de Él, que los quería ya. Soy impaciente para todo en la vida. No es una cualidad que me guste mucho, porque te llevas más desilusiones que alegrías. Y esa noche gracias a mi impaciencia lo perdí. Y me desilusioné.

Él lo había logrado. Había logrado que por una vez en mi vida me volviera a casa insatisfecha, incompleta. Por norma siempre consigo lo que me propongo, y más en estos temas. Pero ese día Él hizo que mi mundo cambiara. Me sentí insignificante, pequeña. Me sentí mortal, y por una vez en la vida, sentí que tenía que luchar por un hombre.

Dejé a Guillermo un martes por la mañana. Me acuerdo porque fue de las cosas más duras que he hecho en mi vida. Era la primera vez que dejaba a álguien y no sabía que hacer. Recuerdo lo contento que estaba ese día, recuerdo su cara al ver mi cara. – Guillermo, no podemos seguir juntos, no te quiero. – Y me fui casi corriendo. Recuerdo también que lloré. Lloré por él. Me dio mucha pena lo que hice, y que por mi culpa ahora estuviera mal. Pero era inevitable, porque yo pensaba en otro.

tequiero

Al enterarme de la fiesta de Periodismo del jueves, no tarde mucho en decir que sí iba. Necesitaba desconectar de todos esos pensamientos, necesitaba sacar a Guillermo llorando de mi cabeza. Me puse mis mejores ropas, y aunque no pensaba en ligar, me apetecía ir guapa por un día.

La fiesta era la típica fiesta de universitarios. Mucho alcohol, mucho ruido, y mucho humo. Un desconocido quiso entablar conversación conmigo intentandome hacerme de reir. Desde que los hombres escucharon que haciéndonos reír nos vuelven locas, están de un plasta. Todos intentan los mismo, y se nota que se esfuerzan, y se fuerzan, porque a los cinco minutos te das cuenta de que interpretan un papel. Un chico alto le cortó su tercer chiste y al ver la mirada lo reconocí. Pensé que era imposible, pensé que me había seguido. Que me había estado espiando desde la anterior fiesta, y que hoy había dado el paso de acercarse a mí, que hoy hablaría conmigo. Le saludé muy cariñosamente. Tenía ganas de hacerlo, y con la efusividad casi tiro la CocaCola que estaba bebiendo. Pero Él lo volvió a conseguir. Volvió a bajarme de las nubes de una patada. No se acordaba de mi. Bueno en principio no se acordó, hasta que nombré a su amigo Guillermo, y el dato de que ya no estaba saliendo con él. De pronto Él puso la misma expresión que cuando me conoció. En su cara adiviné sorpresa e interés. Y yo creo que interés de verdad, porque esa noche dejó a un lado mi escote.

Después de tres meses puedo decir que soy feliz. Por primera vez en mi vida he aprobado todas mis asignaturas. Pienso en el verano que voy a pasar. Lo quiero pasar junto a Él. He hecho miles de planes: montaña, playa, piscinas y parques de atracciones nos esperan. Ha accedido a verme hoy a las cinco y media. Pobre, con lo poco que le gusta salir a la calle cuando hace tanto calor. Noté algo en su voz, pero no quise ni pensarlo porque por fin íbamos a tener una tarde para nosotros, sin pensar en exámenes, en obligaciones, sin distracciones.

Creo que llego tarde.

– ¡Hola!

Esa mirada me suena…

– Llegas tarde…

[final]


12 Responses to “Segunda parte (pequeña historia)”


  1. 1 ERU
    21 julio, 2007 a las 8:08 pm

    Desde el punto de vista de ella… bien pensado, bien pensado…

    Aunque nos dejas en el mismo punto que antes!!!!

  2. 21 julio, 2007 a las 9:02 pm

    Simplemente es por recalcar que las cosas que nos pasan siempre tienen dos puntos de vista, y que a veces no son el mismo…

  3. 3 apalabrasnecias
    21 julio, 2007 a las 9:09 pm

    Cojonudo, Nano, ahora solo falta el tercero en discordia, Guillermo para que la trilogía (o “le menàge a trois”) sentimental quede de cine. Un beso y que tengas un curso fabuloso en Santiago. Ya me contarás.

  4. 21 julio, 2007 a las 9:19 pm

    Guillermo es un segundón en todo esto.. no se merece ni que nos riamos de él.. jajaja

    Ya veremos, pero creo que lo puedo dar por finalizado.

  5. 5 apalabrasnecias
    21 julio, 2007 a las 9:33 pm

    No te creas, pequeño, a veces los personajes secundarios saltan del papel y se apoderan del alma de su creador. ¡Cuidadín, cuidadín! Conviene dejar hablar de vez en cuando a los que no merecen ni que nos riamos de ellos. Pudiera ser que tienen cosas interesantes que decir y lo que pasa es que nunca los escuchamos.

  6. 22 julio, 2007 a las 9:13 am

    Me ha encantado el punto de vista de Ella, cuando leí el de Él me pareció un poco petarda ella, pero oye si resulta que tiene hasta sentimientos buenos y es sincera con ella misma y con los demás…bah no nos dejes así, cuéntanos más, como se va a sentir Ella después de lo que le va a decir Él, y si como se quedó Guillermo después de ser el dejado y saber que su chica se fue con su mejor amigo. Me tienes enganchada a tu pequeña historia.

    Que lo pases bien en Santiago, el curso parece muy interesante, aprovecha también para descansar, pasarlo bien y refrescarte un poco, que en el norte estamos fresquitos.

  7. 22 julio, 2007 a las 3:40 pm

    Que buena esta segunda historia, parecía que Ella no iba a pensar así… tienes que terminarla eh? mira, a mi me gustaría que hubiese el punto de vista de Guillermo, y luego ya, el desenlace de lo que le va a decir Él a Ella no? que nos tienes a todos intrigadísimos!

  8. 22 julio, 2007 a las 9:10 pm

    Yo también voto por el punto de vista de Guillermo..quiero saber qué piensa un chico que se peina haciéndose la ralla…. Que vaya muy bien por Galiciiiaaaa!

  9. 23 julio, 2007 a las 12:22 pm

    Uno también espera leer una 3a parte… no sabía que fueras tb escritor… xDDD³…

  10. 24 julio, 2007 a las 3:25 pm

    Gracias a todos por los comentarios…

    Y no, no soy escritor🙂

    De momento no voy a escribir nada, por lo menos hasta que llegue a casa…

  11. 26 agosto, 2007 a las 1:13 am

    Me encanta como escribes Nano, estoy disfrutando mucho leyendo todo lo que tienes escrito por aquí en esta noche de sábado🙂


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