Archive for the 'comida' Category

25
Dic
07

Cena de Navidad

Yo pensaba que al volver a casa todo iba a ser relax y vacaciones. Pero como mi madre que tiene ese humor que a mí tanto me gusta, me dijo que sería una buena idea que preparara la cena de Navidad. Lo bueno es que no fuimos muchos…

A parte de entrantes variados, el plato fuerte fueros unos solomillos de buey con salsa de queso azul (muy afamada en Donostia). Y como hice fotoreportaje pues paso a detallar la receta.

Para la salsa, necesitamos queso azul, mantequilla y nata (si es la de la foto mejor), y un poco de pimienta.

En un cazo pequeño ponemos un poco de mantequilla y esperamos a que se funda.

Calculamos tres cuartos de cuña del queso (2, 3 personas) y lo mezclamos con la mantequilla en la olla. Si te pasas con el queso no importa, la salsa no sabe fuerte. Removemos a fuego fuerte hasta que se funde el queso.

Cuando esté bien fundido mezclamos la nata, removemos para que se mezcle bien y añadimos pimienta al gusto. Dejamos reposar a fuego muy suave unos 10 minutos.

Mientras reduce la salsa, en una plancha freimos los solomillos con una gotita de aceite. Tienen que quedar jugosos, así que unos minutos por cada lado con la plancha al máximo es suficiente.

Para acompañar podemos poner en la plancha unos tomates cortados en mitades, y freímos unas patatas en daditos para luego poder mojar en la salsa.

Ahora sólo queda montar el plato y servir en la mesa rápido porque todo tiene que llegar caliente a la boca de nuestros invitados.

¡Sencillo y resultón!

Y cuando termina la cena, nos comemos el postre, el café. Después de todo esto vienen las copitas. Si vosotros sois roneros os voy a presentar la copa máxima, también por pasos:

Necesitamos un vaso de sidra con tres o cuatro piedras de hielo.

Un buen ron.

Cortamos una mandarina por la mitad y la exprimimos en el vaso.

Hechamos el ron en la mandarina, movemos con una cucharilla para que se mezcle bien y añadimos la coca cola (no queda bien con ninguna otra bebida). Y bebemos ¿no?

Os aseguro que esta demasiado buena y que vais a ser capaces de beber todo el ron que no habéis bebido en vuestra vida.

Con esto ya tenemos finalizada la noche, la parte de la cena. Después de las copas cada uno ya tira para su territorio, bailoteo, ligoteo, ver la tele. En mi caso, partida de parchís con apuestas y todo. La gran ganadora de la noche, mi abuela.

Y vosotros, ¿qué hacéis después de las copas?

¡Feliz Navidad amigos!

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04
May
07

Tentempié templado de tortilla paupérrima

Sí amigos, un tío del siglo XXI como yo tiene que saber hacer de todo. Y hoy traigo una receta culinaria para los paladares mas selectos. Es lo que me prepare ayer para almorzar. Algún día adjuntaré las fotos.

Pues es un plato sencillo, rápido de hacer e ideal para gente joven que no sabe cocinar o que viven solos y no tienen apenas comida en el frigo.

Los ingredientes son:

  • 2 huevos de esos marroncitos (por que son los que más me gustan)
  • una loncha de queso (del que se quiera, pero si es curado pues mejor)
  • 4 rebanadas de pan de molde
  • mahonesa
  • aceite

Pues cascamos los huevos en un bol grandecito, pero atencion, primero solo echamos las claras. Las batimos enérgicamente hasta que salga espumita (jajajaja). Luego echamos las yemas, el queso cortado en cachitos pequeñitos, y mezclamos suavemente. No hace falta añadir sal.

Preparamos en la sartén caliente un poquito de aceite, y echamos el contenido. Le damos la forma de una tortilla cualquiera y terminamos de hacerla. Aquí puede haber varios acabados. Hay gente que le gusta poco hecha, y a otros más hecha. Para un resultado “baboso” hay que mantener el aceite bien caliente.

En las rabanadas de pan untamos una generosa cantidad de mahonesa y plantamos las tortillas encima (nos saldrán dos bocadillos).

Emplatamos y comemos con una bonita ensalada. ¡Fresco, sano y natural!

Variantes:

En vez de queso, podemos echarle unos taquitos de jamón serrano o york. Incluso unos cachitos de chistorra bien picaditos.
Y en vez de la mahonesa podemos investigar un poco más, mezclarla con un poco de mostaza da un espectáculo de sabores. No recomiendo el ketchup por que mata el sabor de todo lo demás.

Bon appetit!!

Escucho: Atreyu – Right side of the bed

29
Abr
07

7 pecados granadinos

Si hubiéramos sido un retiro espiritual de católicos, habríamos batido todos los records, y todas las papeletas para ir al infierno de cabeza.

Un fin de semana bucólico-pastoral en el que -estimo- unas 60 personas hemos convivido en Granada. Un retiro que más que espiritual se podría calificar de demoniaco, ya que hemos cometido todos los pecados capitales[↑] que existen. Alojamiento precario (aunque bastante correcto para ser un albergue), comida defectuosa (¿qué pasa con la paella?), y una ciudad hermosa, jóven y dispuesta a acojer las tonterías que aportamos una panda de madrileños de palo. Enumeremos:

  • Gula: En Granada son impresionantes las tapas que ponen. En todos los lados comes por un par de cañas, y ademas tapas de calidad y recién hechas. Destacaría un sitio del que no me acuerdo del nombre, en el que el sábado por la noche cenamos y nos pusimos ciegos a una especie de coñac adulterado. De lo más sexual, oiga. También hay que destacar el botellódromo de la ciudad, y aunque no tenga que ver con comer, si tiene que ver con el ansia con el que engulliamos el alcohol y con la cantidad de horas que hemos permanecido en estado de embriaguez.
  • Envidia: la que nos tenian todos los que asistieron al concierto en el conservatorio superior de Granada (¿verdad que sí?). Qué afinación, qué claridad en las emisiones, y la cantidad ingente de matíces que hacíamos.
  • Avaricia: la de los dueños del “resturant” dónde aparcamos después del concierto. Un asco de comida, y a partir de la primera consumición, las demás las pagabas tú. Menos mal que invitaban…
  • Pereza: y es que tener que levantarse para ir a ver la Alhambra (es que las cuestas cuestan). Pereza para bajar a comer, pereza para ducharnos. En definitiva, pereza para todos menos para ir a beber o de cañas.
  • Soberbia: ya que somos los putos amos. Y de éso se dieron cuenta los granadinos. Hay que ver como nos la gastamos los de Madriz. Y más los de Alcorcón (tiene un color especial).
  • Ira: la que te entra cuando la gitana de turno te lee el futuro en la mano. A mí no me dejó escapar una, así que tuve que “pagarle mi suerte”. Yo pensé que con 40 céntimos bastaría pero resulta que no le hizo mucha gracia, y mientras me alejaba mormuraba palabras con poco sentido.
  • Lujuria: realmente los músicos vamos a lo que vamos, y más en los viajes. Hubo una cantidad ingente de ligoteos varios, intercambios culturales y demás… Lo que no sé es por qué no hice la prueba para entrar en Amaniel, menudas mujeres… jajajaja. Total un fin de semana erótico-festivo de los que hacen época.

En fin, a título personal comentar que ha sido un viaje de lujo. Lleno de nuevas amistades, bebercio, comercio, fiestercio, y todo lo que se terció. Hay que ver el buen rollo que tienen en el conservatorio de Amaniel. Uno, después de tres días con vosotros se siente totalmente amanielense amanielero (¡gracias Reyes!). Simplemente genial.

Y parte de todo hubo lugar para el surrealismo, como demuestra esta foto:

Mi maleta con la matrícula de la Tere.

La banda sonora del viaje la puso el gran Dani con su mp3, y un animado conductor, que convirtió nuestro bus en una discoteca. A destacar a los Dream Theater como temas centrales del viaje.

¡Gracias a todos por todo!

PD: igual hay faltas de ortografía o algo mal escrito, pero es que el sueño que tengo es monumental, aunque estaba emocionado por escribir algo del viaje.

24
Abr
07

Almuerzos impagables

Y no hablo de los buenos, los que son impagables. Hablo de los que no pagaría ni un duro para que los volviera a “disfrutar”.

Todos hemos sido pequeños, hasta aquí todos de acuerdo. Pero cuando éramos pequeños nos diferenciábamos en el cole por los que iban al comedor y por los que volvían a su casa a comer. Y como todo el mundo imagina, yo soy de los primeros.

Mis padres trabajaban (los dos), y pasaban de tener que enviar a algún tipo de canguro para que me llevara a casa, me diera de comer, y luego me depositara otra vez en el colegio. Así pues, me he tirado toda la vida comiendo en ése maravilloso sitio llamado comedor. Allí es donde encontré amistades de verdad. Allí es donde aprendí grandes valores de la vida (como lavarse las manos antes de comer). Y allí es donde aprendí a odiar cierto tipo de comidas. Por ejemplo: los purés. Dijeran lo que dijeran, esos purés sabían a tabaco. Y mira que yo a estas alturas de mi vida todavía no se a lo que sabe. Pero sé como huele, y el puré sabía a lo mismo que huele el tabaco. Algunos de mis compañeros tenían adicción al puré de calabacín…

Otra comida que odiaba de aquel sitio eran los filetes de “ternera”. Por decir algo, por que mas bien parecían un trozo de cartón (de esos de arrugas) empanado. Porque ésos eran los peores, los empanados. Siempre te los ponían con lechuga (ensalada lo llamaban). Y claro, ¿para qué iban a escurrir la lechuga? Al plato iba con todas sus vitaminas, minerales, y como cuarto de litro de agua. Agua que hacía que el empanado del filete se convirtiera en una especie de conglomerado gomoso, que se podía retirar cual piel de serpiente. Yo la retiraba, cortaba el filete en cachos que luego introducía en el pan para así intentar librarme de ésa tortura. Siempre me pillaban, pero una vez el filete en el suelo no podían hacer que te lo comieras. Y es que con el filete estaba prohíbido comer patatas fritas.

Aunque algunos días nos daban un respiro y preparaban un menú especial (sobre todo cuando la fecha de perdernos de vista estaba cerca). Siempre eran huevos fritos. Me he tirando años comiendo huevos fritos sólo dos veces al año. ¿De aquí viene el refrán de “cuando seas mayor comerás huevos”? No se sabe, pero yo de pequeño no los comía. Además ése menú siempre traía una sorpresa de postre, aunque no era sorpresa, eran chucherías y si acaso un flan. Cuando había flan, en el comedor había fiesta.

Aparte de la comida asquerosa también había gente asquerosa. Y es que en todo comedor de colegio público que se precie no podía faltar el Guarro. El Guarro (normalmente repetidor) era el que se lo comía todo, pero todo a la vez. Era el que al yogur le echaba patatas fritas, o a la ensalada le echaba ketchup. Y claro, siempre se comía sus propias creaciones, haciendonos sentir la mayor arcada de nuestras vidas.

Antes, cuando las notas eran PA’s y NM’s, a nosotros también nos ponían nota en el comedor. En todos los años que estuve en el colegio siempre había un comentario de la cuidadora: “Sigue sin comer carne”. Así hasta los 12 años.

De todas formas, el comedor tenía algo bueno. Justo cuando acababas de comer y te ibas al patio. 2 horas de patio para nosotros solos, para los privilegiados del comedor (era nuestra recompensa por el castigo sufrido). La verdad es que aunque a veces se pasa mal comiendo todas esas bazofias, lo compensa esas horas extra de patio. Las mejores alianzas/amistades/peleas/partidos de fútbol… han sido en esas horas de comedor.

Y aunque yo pensaba que ya había huído de todas estas cosas, resulta que los encuentros de la banda/orquesta joven de la Comunidad de Madrid se hacen en un sitio llamado Ciudad Escolar. Y que el comedor de allí hace gala al nombre del sitio, incluso creo que es todavía peor que el comedor de mi colegio.

Escucho: Dream Theater – Panic Attack

21
Abr
07

Reflexiones después de la fabada

La vida es una mierda. Y más después de comer. Últimamente después de comer sólo me apetece una cosa: morir. Pero no es causa de la vida, de mis pensamientos, de mis ralladas. No. Es de la puta digestión. Y es que uno, cuando come como un cerdo, luego no puede pensar con claridad. Y mucho menos con rapidez. Las mayores estupideces se dicen después de las cenas esas especiales, de las comidas de empresa, de las cenas de cumpleaños…

Aunque conozco a mucha gente que no necesita comer mucho para ser estúpidos. Pero eso es otro tema. Tonterías como “buah, tú porque no sabes, pero yo en París me tomaba los cafés a 1,10”. Claro, y Zapatero a 80 céntimos. Cómo me jode que la gente mienta y se crea sus propias mentiras, y las mantengan hasta la muerte, aunque saben que les van a pillar. Todos mentimos, pero creo que hay un límite. Yo estoy harto de que me venga la gente contando sus reflexiones (de depués de la fabada). Vamos, esas cosas que no hay ni por donde cogerlas. Simplemente, que se las crean, pero que no me las cuenten. Que yo no me creo nada de nadie. Ya he aprendido a no hacerlo.

Ahora que lo pienso, no debería haber comido tanto…

Escucho: Foo Fighters – On the mend

20
Mar
07

El extremeño

Sí amigos, lo tenía que contar.

Cerca de mi conservatorio (que es un sitio donde parece que se aprende musica, o danza) hay una tasca chiquitita llevada por un extremeño saleroso (debe ser de los pocos) y su honrada familia.

Y es que hoy me he comido una sartén de huevos rotos con patatas y chorizo que quitaba el sentido. Y me he dicho, amigos, hay que hacerle publicidad. El caso es que menuda mierda de publicidad, porque no me se su nombre, ni el nombre del local. Pero se que se come de lujo y que el trato es familiar, que a estas alturas de la vida se agradece. Me temo que habra muchas tardes de vigilia en la tasca.

Volveré extremeño saleroso, volveré.

Escucho: Staind -Open your eyes

08
Feb
07

Galletitas de la suerte

Todos estamos cansados de ver por la tele que en las series de los yankis, cada vez que van a un restaurante chino les obsequian con las galletitas de la suerte. Si hasta Homer Simpson trabajó como redactor de mensajitos de galletitas (que de diminutivos oye…). Pero ¿qué son las galletitas de la suerte?

Seguir leyendo ‘Galletitas de la suerte’




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