Archive for the 'el diario de patricia' Category

22
Mar
08

El diario de Patricia (seis)

2 de marzo

Me he acojonado.

Pero ¿qué esperabas hacer Patri? ¿En qué estabas pensando? Pensé que quizá estaba preparada para otra persona, para conocer a otro cabrón chico… Bueno el autoengaño es la mejor forma de llegar a ser feliz ¿no?

Oye. N m ncuentro muy bn… Mjor lo djams xa otro dia? Lo sient…

¿Es convincente?

Ola, qtal? Al final n voy a salir xq n m sient prparada xa cnocer a nadie…

No le interesa mi vida.

Veras, mi ermano pqño se a puest nfrmo y voy a tnr q qdarm d niñera…

¡Mentirosa!

Realmente quería intentarlo. Pero de qué sirve quedar en ridiculo. No le conozco, y no estoy en mi mejor momento como para hacer nuevas amistades. Además sólo necesito hablar, y no creo que quiera soportar mis ralladas. No se lo merece.

Usaré el número que me dió Isabel hoy. Dijo que quería quedar, que necesito hablar sobre el tema, que ella no tuvo a nadie, y sabe lo que necesito. ¿Qué sabrá ella?

Hola, ¿Isabel? Sí, soy Patri. Verás he pensado en lo que me dijiste esta mañana… Sí. En realidad no… Bueno, pero ¿dónde quedamos? ¿Te viene bien? Anda, pero si vives aquí al lado. Vale nos vemos luego. Chao.

No fue tan difícil. Tomaremos algo, hablaremos. Igual hasta me viene bien…

Mensaje:

Ok patri. Ls oportunidads pasan… 1 bso!

¿Pero qué se ha creído este tío? Menudo creído de mierda… (y cuanta razón tiene)

Sigue leyendo el diario

Anuncios
12
Sep
07

El diario de Patricia (cinco)

 1 de marzo

Querido diario (jajaja, siempre había querido empezar así).

Cuánto tiempo… La verdad es que estos días no me he sentido con ganas de escribir. La vida ha seguido pasando, y aunque hayan pasado un par de días, para mí han sido tan sólo unos segundos. La sensación que tengo es la misma. Aunque estos días han pasado cosas que mencionar.

Parece ser que Raquel no vino el lunes porque estaba mala. Claro, nunca ha estado tan mala… En fin, el caso es que ha querido hablar conmigo, no sé muy bien para qué, y yo le he brindado con mi mejor indiferencia. Creo que es la única forma que tengo de llevarlo sin que me vuelva loca, y sin que le parta la boca a esa imbécil.

Resulta que en mi vagar solitario por el campus me he dado cuenta de toda la gente que anda igual que yo. Nunca pensé que la adolescencia fuera tan dura, y que tantas personas estuvieran mal al mismo tiempo. No me consuela, pero me sorprende. Parece que nadie busca la felicidad y nos resignamos con las cosas que nos hacen, sin ser capaces de hacer nosotros algo.

He leído esta última frase como 10 veces, y pienso que soy una hipócrita. Yo tampoco hago nada por cambiar las cosas y ser feliz.

A parte de solitaria, creo que he entrado en una curiosa fase de renovación. Ahora me interesan cosas diferentes, me atraen otras cualidades. Gente de clase que no me caían bien, ahora ya no es así. Tengo la curiosa necesidad de darles a todos una segunda oportunidad… Bueno a todos no.

Ayer se me acercó Isabel, esa pija redomada que desde que llegó no ha hecho más que lucir modelitos de marcar y comerle la polla a los profesores (no sé si esto es una metáfora). El caso es que me contó que ella había pasado por lo mismo (que asco de Radio Patio), y que me ofrecía toda su ayuda, que ella sabía por lo que estaba pasando. Al principio le dije, “vale guapa” y me fuí. Pero luego lo pensé y quizás ha sido lo más sincero que me han dicho en años. Quizás se pueden encontrar buenas personas bajo esas capas de consumismo y derroche. ¡Pero yo no me volveré una pija!

Por lo demás, pues ahí vamos. Todavía no he hablado con mi madre sobre el tema. Algún día…

Ah! Se me olvidaba. No le contesté al sms. Pero igual le debería contestar. O llamar. La verdad es que no sé que hacer. Siento la necesidad de pedir permiso para hacerlo. Me siento como si traicionara a alguien llamando a otro chico.

Voy a probar a llamar, a ver si me siento igual después de colgar…

¿Dani? Soy Patri, te acuerdas? Perdona por no contestarte al sms, he estado muy liada [¿quién se cree esto?]…

¿Mañana? ¿A las 8? Allí estaré…

Pero, ¿qué he hecho? y… ¿por qué no puedo parar de sonreír?

22
Ago
07

El diario de Patricia (cuatro)

26 de febrero [primer día de mi nueva vida]

No quería ir a clase. En realidad no quería ni vivir. Pero claro eso es casi irremediable.

Es extraño, después de toda una noche llorando, cuando he querido despertarme estaba dormida, y quizá hoy haya sido el día que más me ha costado. Me vestí sin ganas. De repente ya no tengo ganas de arreglarme. Sin maquillaje, sin peinar y sin la ropa totalmente conjuntada.

Hoy decidí no llorar. Pero no lo conseguí. Así que mi segunda promesa fue parecer que estaba bien. Cuando necesitaba desahogarme, el baño era mi consuelo.

El día ha pasado sin mayores sobresaltos. Es curioso que en el peor día de mi vida, para los demás no pasa de ser otro día más, aburrido y rutinario. Es curiosa la sensación que se siente cuando ves la vida que pasa de tí, y que te desafía con esa actitud de “mira, lo mío es peor y sigo adelante, sin que nada me altere”… No sé porqué (aunque sí que me importa) Raquel no ha ido a clase. Sabe que yo soy pacífica. Lo único que habría intentado con ella hubiera sido la marginación. Aunque era yo la que me sentía marginada. Y sola. Hay que ver la cantidad de gente que hay en el campus. Gente que corre, que anda. Gente que se besa, y se sonríe. Gente que pelea. Gente que me saluda. Y yo, me siento sola. Y con esa sensación de soledad he vuelto a casa. Mi madre quería que hablara con ella, pero no me siento preparada. Ella ya sabe lo que ha pasado, así que no me da mucho la lata. Sabe que necesito estar sola. Pero, ¿necesito estar sola?

Cuando pensaba que ya nada podría mejorar mi día, recibo un sms:

ola wapa. Ya n t acuerds d mi? Soy dani, el dl starbucks. Pnse q iwal t aptcia qdar 1 dia d stos. Weno wapa, cntstam cn lo q sea. Bss

Mi morenazo…

Quiere quedar…

Mierda…

¿Qué le digo?

Yo no puedo quedar así… Lo va a notar…

Pero… ¿yo quiero quedar?

Claro que sí, ¡no seas tonta!

Es que es tan guapo…

¿Le contesto?

17
Ago
07

El diario de Patricia (tres)

25 de febrero

Cabrón

Eres un mal nacido. Eres un cabronazo. Mira que Raquel me lo dijo esta mañana. Que había algo que no me iba a gustar. ¡Qué ilusa he sido todo este tiempo! Y qué ciega… Cómo no pude verlo. Me haces sentirme tan avergonzada.

Cabrón

¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo fuiste capaz? Me extrañó demasiado que Raquel no quisiera quedar conmigo para contarme su gran fiesta universitaria. Fiesta a la que parece que tú fuiste. Cuanto tiempo estuviste detrás de ella… Y yo no me dí cuenta.

Cabrón

Sabes que es mi mejor amiga. Sabes que es lo que más daño me podría hacer. ¿Tan poco aprecio me tienes? No sé porque salí a la calle. Tendría que haberme quedado en casa. Pero la curiosidad me pudo más, y ahora esa curiosidad me ha matado.

Cabrón

Le besaste nada más verla. ¿Sales con ella? ¿Desde cuándo? Ví que os cojíais de la mano. No he dejado de llorar desde que vé el beso, y aún así os seguí hasta el parque.

Acabo de llegar a casa y no hago más que llorar. Pero ahora lloro de rabia, de impotencia… He borrado todas nuestras fotos. He borrado las conversaciones del msn, y esas cartas que me escribías, enamorado… Qué tonta he sido.

Cabrón…

10
Ago
07

El diario de Patricia (dos)

24 de febrero

Otro sábado en casa. A mi madre ya le noto la preocupación. Me vuelve a preguntar, y lo único que le digo es que me deje, que no tengo ganas de salir. Ella ya sabe que no tengo novio. Pero es que me duele tanto pronunciar su nombre en esta frase, “mamá, Andrés me ha dejado”, me echaría a llorar en ese mismo instante.

Hoy encima había fiesta universitaria, y Raquel pensaba que hoy sí que iba a salir. Cuando le he dicho que no, las malas palabras y los insultos han salido de su boca como cuchillos. Raquel no es una señorita que digamos… Aunque a mí, esos cuchillos que lanza no me hacen ni cosquillas. A mí lo que me hace daño es no verle. Te hecho de menos. Con toda la fuerza que una niña como yo puede echar de menos a alguien. ¿Qué fue de esas caricias que me dabas? Esas palabras amables, esos besos en mi portal. Me quedé sin nada. Sólo me han quedado todo este montón de recuerdos, de olores, sabores y texturas.

¿Recuerdas cuando fuimos a tu pueblo? Cómo lo ibas a olvidar, si allí perdimos nuestra virginidad… Un fin de semana oscuro, del mes de Octubre, lluvioso y frío, que hizo que nos quedaramos los dos días metidos en la cama. Y hoy, fin de semana oscuro, tampoco puedo salir de mi cama. Pero ahora es diferente. En la cama ya no estás. Necesito rellenar este vacío que se ha quedado a mi lado. Te necesito Andrés. ¿Por qué me dejaste? Cada día me creo menos tus excusas. Tus palabras no hacen mas que golpear mi cabeza. Retumban a todas horas, como una maldición que me persigue.

Me prometí no pensar en tí. ¿Qué tontería verdad? Si tu me lo diste todo, cómo poder olvidarlo simplemente. ¿Cómo lo has hecho? ¿Ya me has olvidado?

Me acaba de llamar Raquel, pero ni si quiera he cogido el móvil. Después de que dejara de intentarlo lo he apagado. A veces se pone muy plasta, y con eso de que no quiero salir pone a Andrés de vuelta y media. Y esas puñaladas si que me duelen. Insultar al hombre que amo no es algo que ayude, aunque ella piense lo contrario. Siempre ha sido muy fácil ver las cosas desde fuera, y a la mínima entrar al trapo. Pero nadie sabe lo que tuvimos, nadie sabe lo que pasamos, ni lo que nos quisimos. Porque, ¿tú me querías no? ¿Cómo puedo dudar de esto? Él me quería… Y entonces, ¿por qué me dejó?

Mierda, otro sábado en casa…

04
Ago
07

El diario de Patricia

17 de Febrero

Debe ser el primer sábado que no salgo en años.

Antes todo era fiestas, todo eran amigos, todo era Andrés. Pero Andrés me dejó, y ya no sé salir, no sé tener amigos. De repente lo olvidé todo, me volví como una ameba tonta, que vaga por los lugares sin saber a dónde va.

Nerea dice que escribir diarios es de niñas pequeñas, de niñatas que no saben enfrentarse a sus problemas y se enfrascan en sus palabras. Pero ¿qué sabrá ella? Menuda infeliz, siempre me cayó mal. Aunque siempre hemos sido amigas. Pero a ella le gustaba Andrés. Se lo noté desde el primer día que supo que estabamos juntos. Me miraba con esos ojos, esos ojos llenos de envidia, y eso a mí me encantaba. ¿Qué hago escribiendo esto?

Me acaba de mandar un mensaje Raquel. Dice que necesito salir, que olvide a “ese subnormal”. Ese subnormal me dió la vida, me dió todo, y ahora me lo ha quitado. Me siento desnuda, y yo desnuda no salgo a la calle. Además no me apetece salir con éstas. Seguro que salen a ligar, y yo es lo que menos necesito. Seguro que Raquel se emborracha. Siempre se emborracha, y siempre soy yo la que tengo que acompañarla a su casa. Nunca entendí como la gente puede ser tan egoísta. Supongo que los tontos somos nosotras por consentirselo. Un día de estos la dejo tirada en un parque, y que se apañe ella solita. Que para follar ya es mayorcita, pero para beber sigue siendo una niña.

Mierda, ya estoy de mal humor. Mi madre me ha preguntado que qué hago en casa, que si no he quedado con Andrés. Casi me pongo a llorar ahí mismo, pero claro, ella no lo sabe. Creo que cuando se entere le mata. A mi madre siempre le gustó, siempre le invitaba a todo. Pobre, que mal lo pasaba cuando tenía que venir a alguna cena con mi familia. Se acabó el recordar, tengo que hacer borrón y cuenta nueva, y dejar de vivir en el pasado. Pero es que le echo tanto de menos. Seguro que sale hoy, se emborracha y se lía con cualquier golfa. Pero claro, él es libre, puede hacerlo.

Yo pensaba que era feliz conmigo, y la verdad todavía no me cuadran mucho sus razones. Aunque me prometí no pensar más en eso y admitirlo sin más, pero no me creí sus palabras. No me estaba contando la verdad. Simplemente me había dejado de querer. “Estas cosas pasan” me dijo, pero fuiste tú quien permitió que pasaran. Igual se enamoró de otra y no me lo ha dicho por no hacerme daño. Menuda tontería, como si al dejarme no me estuviera ya haciendo suficiente daño. El caso es que se ha ido, se esfumó de mi vida casi igual como apareció. Y ahora me quedo sola con mis recuerdos, con demasiado tiempo libre y demasiado tiempo para pensar en esos recuerdos. Pero por más que intento no consigo salir de esos recuerdos. Ni si quiera soy capaz de fijarme en nadie. Ayer en clase se acercó Alberto para pedirme si hoy podríamos ir a tomar algo. El caso es que Alberto siempre me había gustado. Pero sólo pude mirarle a los pies y decirle que no con la boca pequeña. Parecía un perro herido, y creo que él también se dió cuenta. De todas formas, ¿qué esperaba? Los hombres a veces me sorprenden por la forma en la que intentan sacar petróleo de los restos. No hace ni dos días que se enteró de lo que pasó con Andrés y ya me está pidiendo salir. Pues no es que se me hayan quedado muchas ganas de salir con nadie. Ahora lo único que me apetece es estar tumbada en mi cama. Voy a decirle a Raquel que otro día mejor. Estoy demasiado ocupada. Ocupada pensando en como dejar de pensar.

21 de Febrero

Hoy ha sido un gran día. Aunque en realidad no ha pasado nada especial. Después de clase fuimos Raquel y yo a tomar un café al Starbucks, que aunque te sacan un riñón por cada café, sólo por ver a los empleados merece la pena. Después de servirnos un morenazo simpatiquísimo, nos sentamos en un sillón de la parte de arriba y comenzamos a hablar de chorradas. Esto a Raquel se le da genial. Me estuvo contando con más detalles lo que me perdí el sábado, aunque está claro que exagera. Para Raquel todos los sábados son los mejores de su vida y luego se pone insoportable contandote lo bien que lo pasó. Yo creo que el alcohol hace que viva en una realidad paralela. El caso es que cuando ya me estaba aburriendo mortalmente se acerca nuestro morenazo y nos pregunta que si se puede sentar con nosotras un rato. Había acabado el turno y le apetecía hablar con alguien, porque al parecer está un poco solo. Resulta que está aquí estudiando no sé que carrera, y que como es nuevo en la ciudad pues que no tiene a nadie con quien charlar. Se llama Daniel, y mejor no le describo porque me pongo mala. Estuve todo el rato navegando en sus ojazos negros, sin saber muy bien que estaba diciendo, y asintiendo como una tonta. Sólo desperté cuando dijo que se iba a casa, y entonces me dió un arrebato y le pedí el móvil. Raquel se quedó pasmada, y en realidad yo también, porque era la primera vez que hacía algo así.

Una vez se fue y me plantó sus dos besos en mi cara me senté en el sillón como un yunque tirado por una ventana. Entonces Raquel me dice:

– Me darás el telefono ¿verdad?

– Y una mierda guapa, haberselo pedido tú.

– Eres una zorra…

Y no pude contestar a eso, porque mi sonrisa no me permitía decir palabras malsonantes. Creo que Raquel se mosqueó, porque cuando desperté ya no estaba en frente mio.

En fin, que hoy llego contenta a casa y casi sin pensar en Andrés (¡¡mierda!!).

[]




Mirones

hit counter

diciembre 2017
L M X J V S D
« Jun    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Archivos

Posts Más Vistos

Pasaron por aquí

  • 168,957 visitas desde el 27 de enero del 2007

Licencia


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons